Estoy en mi fase anual de formación. He cogido como costumbre dedicar un tiempo cada año a mantenerme al día en diferentes aspectos que me interesan y me son útiles como profesional o como persona (o ambas!)

Este año me estoy enfocando en los equipos. He realizado una formación para entrenar grupos usando wingwave para mejorar como gestionan sus emociones, su estres, sus creencias,… y estoy realizando otra de coachig de equipos. Ambas están resultando de lo más enriquecedoras y voy a compartir con todos vosotros las experiencias, conocimientos, reflexiones y novedades que esto me aporta. Hoy voy a empezar con un libro.

El pasado fin de semana, Montse Cascalló, una co-facilitadora de la formación de coaching de equipos me ha recomendado un libro: “No es lo mismo” de Silvia Guarnieri y Miriam ortiz de Zárate (edit. LID). Era una simple referencia a una lectura realizada, aplicable a una situación que yo le estaba planteando, pero debido a mi curiosidad innata, me hice con el libro y lo estoy devorando! Totalmente recomendable.

La lectura me hace reflexionar sobre como nuestro lenguaje determina nuestra realidad. Una de mis máximas, compartida con Rocio mi pareja, es que la realidad es neutra; pero las palabras no lo son. En este libro aprendo giros lingüisticos nada inocentes que voy a aplicar en mis sesiones de coaching. Alguno ya lo tenía incorporado, pero otros se han hecho conscientes y se incorporan a mi caja de herramientas.

Voy a compartir con vosotros algunas de estas reflexiones, espero que os sirvan tanto como a mi.

Para empezar, pensemos que las palabras sirven para distinguir, es decir, identificar cosas que no son iguales entre si. Esto implica conocimiento. No podemos distinguir aquello que no conocemos. por ejemplo, si para mi la nieve es blanca, un esquimal será capaz de nombrar más de veinte tipos de nieve, basándose en el diferente color de cada una de ellas, y le despertará una sensación diferente. Él distingue esos tipos de nieve, yo no soy capaz, y por ello nombro todo el conjunto de similares con la misma palabra. Seguro que si le preguntan a mi amigo esquimal se pondrá las manos en la cabeza por tamaña aberración, pero lo reconozco, yo lo veo todo igual!

Del mismo modo otras palabras que a veces usamos como sinónimas, realmente no lo son, y el hecho de elegir una u otra va a determinar como nos posicionemos ante lo que queremos distinguir. Por ejemplo, yo puedo tener un deseo de futuro “ser un buen profesional”, y lo puedo verbalizar de dos formas diferentes: Sueño que seré un buen profesional, o tengo la visión de que seré un buén profesional.  Que diferente!, si sólo sueño en ser un buen profesional, nada me mueve hacia ese objetivo, en cambio si “despierto” y genero una visión de mi futuro, el sueño se acaba de poner en acción.

Una visión es un sueño en acción.

Cuando tenemos un sueño, parece que no somos responsables del mismo, que depende del entorno, de la suerte. Muchas excusas y justificaciones nos permitirán no hacer nada para conseguirlo, sin dañar nuestro ego. Cuando lo trasladamos a una visión, asumimos la responsabilidad, de repente nosotros somos los protagonistas de ese futuro, y el entorno y la suerte pasan a ser elementos secundarios. Desde esta palabra la suerte es nuestro esfuerzo, nuestra dedicación, nuestra implicación,… desde el sueño la suerte viene de fuera, y eso está fuera de nuestro control!

Primer corolario de la lectura de “No es lo mismo”: Si quieres tomar las riendas de tu vida, deja de soñar y empieza a visualizar tu futuro.

 

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