¿Qué hacemos con Menorca?

Años atrás, cuando todas las economías se iban pasando al sector terciario, es decir, empezaban a dedicarse a los servicios, Menorca, nuestra isla, se mantenía como reducto del equilibrio… Nuestro campo tenia un buen papel en nuestra economía, daba buena producción, especialmente de nuestro producto estrella, el queso Mahón-Menorca. Nuestra industria contaba con referentes nacionales e internacionales, vendíamos por todo el mundo nuestro queso, nuestra bisutería, nuestros zapatos,… y empezábamos a recibir inversores de fuera que venían a montar hoteles, restaurantes y a trabajar cuando menorquines estábamos de vacaciones.

Con el tiempo, la especialización mundial y los costes de transporte, nuestra economía ha ido perdiendo fuelle. Ya solo la resisténcia  heroica de gente como la familia Mascaró o los Pons Quintana que siguen luchando desde el sector industrial lo mantiene vivo. El campo se defiende a duras penas, y el sector servicios, el turismo, se ha erigido en líder de nuestra generación de riqueza.

Pero algo sucede,…. siempre hay un pero!!

Nuestra actividad dura unas pocas semanas a lo largo del año. Queremos generar más riqueza para mejorar nuestro bienestar y el de nuestros hijos, y parece que no sabemos cómo…

Aquí va mi reflexión: Para generar más riqueza se puede trabajar con mayor intensidad cuando trabajamos, o podemos extender nuestro tiempo de actividad. En términos de modelo turístico, esto se traduce en: seguimos promocionando julio y agosto, sol y playa, para que venga más gente cuando tenemos abierto, hasta el paroxismo del overbooking,… o bien empezamos a promocionar actividades diferentes, fuera de ese periodo, para alargar el tiempo en el que nuestra “maquinaria” continua operativa.

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Mi apuesta personal va en esa segunda línea. Creo firmemente que tenemos capacidad de atraer a gente durante muchos meses, que les interese venir a Menorca a pasear, correr, ir en bicicleta, probar su gastronomía, conocer su cultura, venir a formarse, a meditar, a escribir, a pintar,… Dejemos de competir con las grandes maquinarias de turismo enlatado y empecemos a ofrecer servicio personalizado. hay que generar VALOR PERCIBIDO, experiencias únicas, exclusivas… busquemos nuestro nicho de mercado y A POR EL!

No olvidemos a los que pueden venir a trabajar en sectores como la tecnología, donde el aislamiento deja de ser un problema para convertirse en una virtud.

Dejemos de enfocar nuestros esfuerzos en rellenar los meses que ya vendemos bien, y empecemos a promocionar a los que busquen actividades fuera de esas semanas. Tenemos argumentos de sobra.

Por favor, que no acabe la campaña electoral.

Me resisto a hablar de política. Al igual que el futbol, es algo que desata pasiones desde el bajo vientre y no conduce a nada bueno. Sin embargo, estos días ha venido a mi mente un aspecto de la política en que muchos estaremos de acuerdo: Las campañas electorales son buenas.

Deja que me explique. No creo que un monton de personas, abocadas a tratarnos como imbéciles descerebrados, faltos de criterio, a los que se puede engañar in eternum, que cambiaremos de criterio porque pongan más o menos carteles o nos mientan mas o menos descaradamente, sea algo que de por sí aporte nada bueno.

Pero ¡pensemos! mientras hacen esto, no hacen otra cosa. No están en sus despachos, no toman decisiones, no luchan por dejar su impronta tras la marcha de su cargo. Estos días, la administración funciona por inercia, nadie la empuja, no se inician nuevos proyectos, no se idean carreteras llenas de rotondas , ni se inventan cheques bebe, ni se desean aeropuertos sin uso, ni se compran vagones que no encajan con los andenes,… estos días los políticos hacen su auténtico trabajo, luchar por mantener su silla otra legislatura mas.Estos días es cuando mas se parecen al resto de los humanos. Madrugan, padecen insomnio, se esfuerzan al 110%, son vulnerables, motivo: pasan la evaluación de sus jefes, los votantes; como para el resto de humanos no funcionarios, su puesto de trabajo está en peligro (mayor o menor en función del puesto en la lista), sufren por tanto lo que la gente no privilegiada sufre a diario. Pero  a ellos se les pasará el lunes, hasta dentro de cuatro años, y al resto de los mortales nos seguirá sucediendo día a día, hasta que nos jubilemos, si podemos, o nos hagamos políticos o funcionarios.

Ahora, propongo un juego de imaginación: ¿que pasaría si constantemente hubiera elecciones? No me refiero a las elecciones como están entendidas hoy en día, como un gran evento de repercusión cuatrianual, sino a que una cuarta parte de los cargos se renovara cada año. podríamos plantearlo por zonas geográficas, por instituciones, … lo cierto es que conseguiríamos una evaluación constante, al menos de los partidos. Que la capacidad de trabajo que demuestran estos días, que la demuestran, se invirtiera en cumplir promesas, en gestionar eficientemente, y no hacia la campaña electoral… No podrían fallar a sus compromisos sin repercusión inmediata,… En fin, como digo, lastima que esto se acabe…